jueves, 27 de noviembre de 2008

Hace 47 años "los Aguiluchos" con una carga de coraje secuestran un avion de Avensa


“Los Aguiluchos” y la Operación “Livia Gouverneur”
A 47 años del secuestro del avión de Avensa
Por Andrés Eloy Milano
Un grupo de jóvenes de la Juventud Comunista, denominado “Los Aguiluchos”, como así fueron conocidos: José R. Bosque Figueroa, Antonio Paiva Reinoso, Rubén B. Palma Delgado, Efraín E. León Marcano y Girman Bracamonte, secuestran, el 27 de noviembre de 1961, un avión de la Compañía “AVENSA” y lanzan desde el aire propaganda denunciando la represión. “El secuestro del avión fue un éxito, no hubo sangre, eso fue limpio, perfecto. Se logró el objetivo que era tirar propaganda sobre Caracas y hacer una acción espectacular, que era lo que quería la dirección.
La muerte de Livia Gouverneur desató la más grande repulsa que se conozca en la historia del movimiento estudiantil en Venezuela. El 28 de noviembre de 1961, cinco jóvenes militantes de la Juventud Comunista del PCV secuestran el avión DC-6B (YV-C-EUG de Avensa), con 43 personas a bordo, en una operación que llevó el nombre de la heroína y que denunciaba al mundo también la suspensión indefinida de los derechos constitucionales.
La Operación “Livia Gouverneur”
En un día lluvioso de noviembre, a una semana de la muerte de la estudiante universitaria y combatiente revolucionaria Livia Gouverneur, el diputado comunista Teodoro Petkoff convoca a una reunión clandestina a una célula de la Juventud Comunista del PCV.
-¿Qué carajo tendrá entre manos el diputado?-, comenta Grimán en voz baja.
-Con ese papelero que carga en encima nos va a meter en una vaina seria-, comenta uno de los muchachos bajando la cabeza como para nadie lo escuche.
-Muchachos, la muerte de Livia debe ser el acicate que necesitamos para denunciar este gobiernito asesino. He estado pensando –continúa Teodoro- que podemos hacer como hicieron los portugueses el año pasado cuando se llevaron un avión y lo pasearon por Lisboa.
Se dirige Teodoro a una de las paredes de la casa y pega un plano de un avión DC-3 de esos que adornan las oficinas de las agencias de viaje. Se quita el paltó y con un bolígrafo señala.
Vean esta vaina. Esto es papita. De lo que se trata es apoderarse del avión sin hacerle daño a nadie y soltar panfletos en Caracas. Simplemente deben manejarse en esta zona –señala el diputado la zona delantera, “de primera” con dos aquí -ustedes se ponen de acuerdo, y Rubén con la ametralladora y Girman toman la cabina.
-Verga Teodoro, tú y tus vainas-, dice Rafael. ¿No has pensado que un avión de esa naturaleza a tan baja altura –porque tenemos que volar bajo- se pueda escoñetar y matar a los que vamos en el avión y los que están abajo como unos pendejos?..
-Les voy a decir una vaina-, dice Teodoro, “el que se mete a comunista tiene que ser arrecho y no pensar que siempre las vainas van a salir mal. Esto nunca se ha hecho en Venezuela y debemos confiar en el elemento sorpresa”. Coño, ¿No te parece?..
-OK, salgamos de esto… sabrás lo que haces. Confío en la Dirección del partido-, contesta Rafael más calmado. –
-Teodoro y después que volemos esa vaina, ¿para dónde nos vamos?-, dice Antonio Paiva.
-Les sugiero Curazao- contesta Petkoff rascándose la cabeza. “Esa isla está bajo leyes holandesas y esos carajos no se meten en vainas… no creo que le hagan presos. A Castro León, Moncada Vidal y los otros presos que tomaron el avión cuando iban presos aterrizaron allá y no les pasó un coño. Así que tranquilos.”
-Coño, se me olvidaba lo más importante…-se devuelve Teodoro súbitamente, girando sobre sus talones- la propaganda que van a lanzar. Antes de irse yo les mando una maleta llena de los planfetos. El texto lo redacto ahora. Esta operación la vamos a llamar Livia Gouverneur a sugerencia de Pancho Toro. Así que a moverse…
Llegado el día, los cinco jóvenes hacen su cola para montarse en el avión y embarcan sin problemas. El avión de Avensa despega a las 10 am llevando una carga de coraje dentro de su vientre.
El avión de Avensa estaba programado para cubrir la ruta matinal Caracas-Maracaibo. Vuelo No 519. A las 9,30 am los cuarenta y tres pasajeros chequean sus boletos en el terminal aéreo de Maiquetía. Las tramitaciones son de rutina
Ya en la pista, rumbo al avión, Girman y Rafael se dan cuenta que n es un DC-3 sino un DC-6.
-Coño vale, las vainas del diputado-, comentan entre sí.
-Bueno, camaradas, a improvisar se ha dicho. Debemos hacer todo rápido. Apenas termine la aeromoza (Flor Suarez) de hablar y se estabilice el avión actuamos-, dice Girman.
Por supuesto que cuando se montan en el DC-6 la diferencia con el DC-3 es abismal. El primero es más largo, el segundo es inclinado. Montan una maleta llena de planfetos y cada uno lleva su arma. Rubén lleva una Sub-ametralladora Madsen.

Los panfletos dicen:
“¡La suspensión indefinida de las garantías constitucionales es la
dictadura personalista de Rómulo Betancourt!
¡Un año de violación de los derechos humanos y de las libertades públicas, abolida la constitución y asesinando a los estudiantes es el balance de la nueva dictadura!
¡Todos los venezolanos en la protesta del 28 de noviembre!
¡Honor a los caídos en la lucha por la libertad!
Operación Livia Gouverneur”

Bueno, qué coño. Actuemos rápido.
Cuando han transcurrido apenas siete minutos de vuelo, Antonio Paiva, uno de los pasajeros más jóvenes, se levanta de su asiento. Al mismo tiempo lo hace otro, casi tan joven como él, Wilmer Bracamonte. Paiva se dirige hacia la cabina. A corta distancia lo sigue Bracamonte. Mientras tanto un tercero, José Borges, se ha colocado al final del pasillo
Cuando Paiva entra en la cabina, ni el piloto ni el copiloto se mueven. Tiene que alzar la voz. No puede ocultar la emoción. -Por favor, ¡quietos en su sitio!
Todavía pasan unos segundos para que la tripulación reaccione.-¿Quién es usted?, pregunta el capitán Juan Nolck. Paiva tiene una pistola en la mano. -Somos revolucionarios. ¡Obedezcan y no pasará nada!
-A sus espaldas se encuentra Bracamonte. Está pálido lo que le hace aparecer mucho más joven. No llega a los 18 años. Un leve vello comienza a despuntar encima de los labios y en la barbilla. Está armado con un revólver 38, cañón corto.
-Eso no se puede hacer, muchachos, dice el capitán Nolck; si se abren las ventanillas, el avión puede hasta estallar. Paiva está prevenido.
-Vuele a baja altura. Despresurice el avión para abrir las ventanillas. Sabe que el avión debe ser despresurizado para poder arrojar las hojas volantes. En la cabina la tensión baja. El capitán Nolck entiende que los muchachos “saben lo que hacen”. Que no puede engañarlos. -Bueno, Uds., son los que mandan.
El avión comienza a cambiar de rumbo. Inclina un ala. Vira a la izquierda. Se empina de proa.
-Señores, pasajeros –dice en voz alta Rafael a los pasajeros- estamos en estos momentos llevándonos este avión para sobrevolar Caracas. Bajo el nombre de Operación “Livia Gouverneur” queremos denunciar el régimen adeco represivo del señor Betancourt. En estos tres últimos años, la matanza de estudiantes ha sido intolerable. Desde hace un año Venezuela vive bajo un régimen de excepción. Las libertades democráticas, ganadas por el pueblo con la insurrección de enero de 1958, han sido liquidadas. Las agresiones contra la izquierda están a la orden del día. Persiguen y encarcelan, allanan los locales de los partidos de oposición. Se aplica una política de rabioso anticomunismo. "Aislar y segregar" es la consigna oficial. Las calles para la policía, disparar primero y averiguar después: son los lemas que se difunden desde Miraflores.
Les aconsejo que se queden quietos en sus puestos, no se desabrochen los cinturones-. Luego del discurso, todos deciden entrar en la cabina del piloto que después de encañonado y alertado resuelve no oponer resistencia junto a la demás tripulación.
Un vuelo no previsto surca el cielo de Caracas. El poderoso zumbido de un cuatrimotor Douglas de la línea aérea Avensa resuena por encima de las torres del Centro Simón Bolívar. A muy baja altura. Los caraqueños están acostumbrados a las pequeñas avionetas que se desplazan hacia La Carlota. Pero, éste es un gigantesco avión comercial que aturde con sus motores.
Cuando el avión de Avensa está casi rozando los edificios del centro de Caracas una nube de pequeñas hojas se esparce por su alrededor. Los papeles levantan vuelo. Se dejan mecer por la brisa. Luego descienden suavemente por los edificios y las calles.
Pasado la hora de vuelo, entran a Caracas por el corredor del oeste. Tres veces dan la vuelta a la ciudad capital a unos 500 metros de altura. No se cansan de lanzare panfletos. El piloto el copiloto y pasajeros ayudan divertidos en la tarea. Los pasajeros disfrutan del “Tour” a baja altura sobre la capital.
-Coño, pasemos por Miraflores y lancemos que jode-, dice uno de los muchachos en la febril jornada de manos que se entrecruzan sacando papeles de la maleta y metiéndolas en las ventanillas.
Ya sobre Miraflores, luego de lanzar una tanda de papeles se dan cuenta que desde abajo hay movimientos de tropas que preparan fuego antiaéreo.
-Ni de vaina paso sobre Miraflores otra vez –dice el piloto- son capaces esos coños de madre de tumbarnos
-Si tienes razón, vámonos pa’l coño. Señor piloto ponga rumbo a Curazao que si llega, ordena Rafael.
Una vez llegado a Curazao y ya alertadas las autoridades de la isla, los cinco jóvenes deciden entregarse según lo acordado.
Lo que no sabía era que el gobierno venezolano ya acordado con el curazoleño que si se repetía lo de Castro León serían devueltos al país, como así aconteció.
Una comisión de la Digepol comandada por Atahualpa Montes se dirigió a la isla a arrestar a los jóvenes que después de esta acción fueron a parar a prisión por cuatro largos años, durante su prisión el Aguilucho Antonio Paiva contrajo matrimonio con la militante combatiente Sol Aranda. En la foto la tarjeta de felicitación (en dos partes) y firmas originales de los camaradas Luis Emiro Arrieta, Héctor Rodríguez Bauza y Antonio Garcìa Ponce. La pintura de la tarjeta fue realizada por Gil Bustillos
Una operación que con nombre de mujer dignificaba la resistencia de un pueblo que aún combate.
A 47 años de esos hechos la juventud venezolana es y será siempre el protagonista.

1 comentario:

Hortensia Nuñez de Montes de Oca dijo...

Excelente reportaje, actualmente investigo sobre un familiar que no conocí, Teófilo Nuñez, natural de Ciudad Bolívar, y quien supuestamente participó en el secuestro de ese avión, y estuvo preso en el Cuartel San Carlos de Caracas. Mucho sabría agradecer, a quien me informara "de ser cierto", datos sobre el acontecimiento donde tomo parte, y sobre todo de esa persona "Teofilo Nuñez", la razón trato de contactar a algún familiar de mi padre, y solo he conseguido este nombre, mi correo hortenmdo1891@yahoo.com. agradecida de antemano. gracias