miércoles, 19 de noviembre de 2008

A 26 años de la desparición de Toña La Negra

Toña La Negra la gran decidora de la canción
No cantaba, decía, y lo que dijo cantando aún conmueve

A 26 años de su muerte un aire de orfandad aún arropa el alma
Hemos perdido la cuenta de cuanto hemos escrito acerca de Toña La Negra, de tanto que hemos abordado y desbordado nuestra admiración por una de las voces y trayectorias mas emblemáticas de la música popular latinoamericana.
En definitiva, solo somos eco del sentimiento de millones de habitantes del planeta azul, porque esta veracruzana, fallecida hace 26 años, un 19 de noviembre, sembró sentimiento... y sembró bien.
Noche de Ronda. Cuando se conoció la noticia del fallecimiento de Toña, el inolvidable profesor y poeta Jesús Rosas Marcano solo atino a preguntarse: "Podrá el mundo seguir andando sin ella?" Y si, el mundo ha seguido andando, pero cojo, para estar claros, porque cuando se trata de sacar las cuentas en torno a las voces femeninas que han integrado esencia, conciencia, calidad y sentido social de pertenencia, el saldo no es tan favorable que digamos.
Por eso, cuando se trata de escribir acerca de ella, los datos son lo más sencillo; lo tremendamente complejo es analizar el porqué de aquella voz, de donde la hondura ovárica de su carisma que nunca necesito tongonearse o llorar para transmitir. Como tocada por los ángeles negros de Andrés Eloy, Toña, mas que cantar, acariciaba, y las caricias emanadas ciertamente de una garganta permanecen en la piel del alma y erizan la del cuerpo.
Terrenos tropicales. Nació el 2 de noviembre de 1912 en el barrio La Huaca de Veracruz.
Y ese nacimiento, por así decirlo, marco la entrada de la hermosa ciudad mexicana a los terrenos tropicales con nombre de Cuba, son, rumba y danzón.
Pero la marca del destino le llegaría en una fiesta en la que estaba presente Agustín Lara. Como pasa en toda fiesta, luego de las tres cervezas, o tequilas, alguien dijo: "canta Toña", y Toña canto, y eso fue la petrificación de Agustín Lara, quien solo atino a preguntarse lo mismo que nosotros hoy: De donde sale esa voz? Lara prácticamente se apropio de la voz de Toña, para fortuna del mundo, porque El talento de Lara como compositor y el talento de Toña como intérprete ha sido de lo más grande que nos ha ocurrido.
A los 20 años y 29 días de nacida, entonces, María Antonieta del Carmen Peregrino Álvarez, Toña La Negra, debuto como cantante... cantando los temas de Agustín Lara. Ya se sabe lo que paso: la locura en el teatro "Iris", la locura en el "Politeama", la conmoción en los corazones. México se reencontraba a través de ese dúo inmortal.
Piedad para el que sufre. Donde radica la eternidad de algunas voces? No radica solo en la voz misma. Radica sin duda en la esencia de esa voz, en lo que quiere decir mas allá de un texto, en el paquete humano que la contiene. Toña La Negra fue una autentica mexicana, una autentica latinoamericana.
Siempre mantuvo y sostuvo un aire de reserva, como de reflexión constante, como de distancia mestiza frente a lo fatuo. No cayo seducida por otra cosa que no fuera México, el amor y la decencia.
No necesito promover escándalos o asumir posturas de diva para destacarse. Lo jarocho, lo maternal, lo humano, lo transpiraba con dulzura.
De ahí su permanencia.
No fue solo interprete de Agustín Lara Aguirre. Eso sí, solo interpreto a los consistentes, a los que combinaban el hacer y el decir: Rafael Hernández, Sindo Garay, Gonzalo Curiel, Ignacio Piñeiro, Pedro Flores, Andrés Eloy Blanco...
Asumió un papel tremendamente femenino en una etapa donde a las mujeres se les negaba hasta el voto, y asumió por ellas un papel que iba mas allá de parir y esperar. Ahí se hermana con María Teresa Vera y Rita Montaner. No enarbolo una bandera política, de tarjetica, color y congreso.
Enarbolo su conciencia, se alzo solo con su ternura, y, nada pidiendo, lo recibió todo.
Fueron 50 años de transito profesional. Venezuela la recibió unas cuantas veces y en todas le brindo su corazón, hasta lo último, y hasta siempre.
Somos miles lo que en Venezuela, como en otros países, seguimos escuchándola en radio, o en la intimidad del hogar asombrados de la permanencia de esa voz. Es que parece que cada día canta con un nuevo matiz. Es que no ha muerto, y eso que han pasado 26 años de aquella noticia que nos conmociono. El 19 de noviembre de 1982 llegaron los télex a las redacciones periodísticas: "Un paro cardiaco acabo con la vida de María Antonieta del Carmen Peregrino, Toña La Negra, cuando acababa de cumplir 70 años de edad...".
A su sepelio no asistieron más de 50 personas. Siempre hemos pensado que la perplejidad no le dio tregua al movimiento.
Pero tal vez por eso nos sentimos en deuda permanente con la que, como decía Rosas Marcano, se murió de ternura.
... Pero nos quedamos huérfanos.