lunes, 22 de septiembre de 2008

Hatillanos demandan seguridad, vialidad, agua y aseo urbano

Municipios hacen balance electoral
Próximo jefe municipal deberá revisar exigencias vecinales
La interconexión entre La Lagunita y La Unión fue una obra que causó polémica entre los vecinos e incluyó recursos judiciales para detenerla. Catalá prometió terminarla antes de irse
Luego de 8 años de gobierno de Alfredo Catalán frente a la Alcaldía, los vecinos de El Hatillo coinciden en recordar promesas incumplidas por parte del jefe municipal como la reparación del cementerio, la rehabilitación de vías hacia la zona rural y el mejoramiento de red de acueductos, entre otros anuncios reiterados, que quedarán sin ejecutar.
Los consultados sobre las deudas de la gestión que culmina insistieron en que, gane quien gane, será muy difícil creer en un nuevo mandatario si no se aplica de inmediato y con acciones a revisar sus solicitudes.
Para Leonardo Solórzano, vecino de La Boyera, el inminente crecimiento urbano debido a las construcciones implicará el aumento de las colas y las fallas del suministro de agua.
"No soy político. De hecho, no sé por quién voy a votar. Sin embargo, sé que el alcalde saliente prometió seguridad y los policías andan en unas patrullas viejas, con salarios que dan pena y son muy pocos para la cantidad de población. En 8 años, mi vecindario recibió muchas visitas del hampa y los casos quedaron archivados. No sé si quiero vivir aquí para cuando entreguen todos los apartamentos que están en construcción, las colas serán brutales porque las vías serán las mismas", confirmó.
Los residentes de Los Naranjos también mantienen sus objeciones a lo que consideran un crecimiento desordenado del municipio. "Los cortes de agua son cada vez más frecuentes en todos los sectores. Quien no tiene tanque la pasa mal porque tiene que resolver dónde ir a bañarse y a lavar. Catalán argumenta que hay mucha construcción porque la gente quiere vivir en El Hatillo, pero eso es porque hay terreno, y él dio miles de permisos. Los nuevos propietarios no saben que la calidad de vida se esfuma", dijo Nora Muñoz, de la avenida Este 3.
Una sequía de años En las zonas rurales el reclamo por agua ha llegado a todos los niveles de gobierno. Catalán admitió en una entrevista a El Universal hecha en abril pasado, que para solventar ese problema se requieren enormes inversiones del Ejecutivo central. Mientras tanto, las tuberías permanecen vacías y se sirven con camiones cisterna.
"La falta de agua no mira clases sociales en este municipio. Los millonarios que se compran apartamentos y casas en las colinas también tienen fallas. Hidrocapital debe revisar nuestras peticiones y todo el sistema de tuberías necesarias para un buen servicio, pero tiene que haber la presión de un alcalde por detrás y Catalán no hizo lo suficiente", afirmó Héctor Salcedo, residente de Caicaguana.
Otro tema que dejó por resolver el mandatario municipal fue el de la seguridad. Andrea Escalante, de 21 años y vecina de El Cigarral, puede dar fe de eso, pues a ella le tocó vivir 3 veces el robo de su casa. "El alcalde que venga tiene que mejorar las condiciones de la Policía Municipal, poner garitas no soluciona nada y los malandros recorren tranquilos El Hatillo", comentó la estudiante.