sábado, 6 de septiembre de 2008

Fin de Mundo Nevo en Kenia (Africa)

Efectos del cambio climático
Nevó en Kenia, otra alerta sobre el cambio climático
El fenómeno carece de precedentes en ese país del este africano con costas en el océano Indico.
La nevada sin precedentes en Kenia puede ser una nueva advertencia de la alteración del clima /Los acelerados deshielos en el Ártico representan una evidencia indiscutible y que se requieren serias medidas para mitigar los daños al planeta.
ONU: Glaciares pueden desaparecer en el siglo XXI y se ahogan los osos polares por deshielo en el Ártico
Nevó en Kenia. Las imágenes no dejaban lugar a dudas: los habitantes de ese país africano saboreaban el hielo, como aquel que dice: “pellízquenme porque estoy soñando”. Si ellos no daban crédito a lo que veían sus ojos, tampoco quienes mirábamos la televisión o leímos los despachos de prensa. El fenómeno carece de precedentes en ese país del este africano con costas en el océano Indico.
Cualquiera podría pensar que el clima enloqueció. Para los científicos la nevada en Kenia, un país húmedo, por demás tropical, con una diversidad asombrosa de flora y fauna, constituye una evidencia más del cambio climático.
También es noticia el desprendimiento de una enorme plataforma de hielo en el Ártico canadiense, que viaja a la deriva en las aguas de ese mismo océano, como otra prueba de la dramática influencia del aumento de la temperatura global.
La pérdida de ese iceberg milenario con una superficie estimada de 214 kilómetros cuadrados, tres veces la dimensión de la isla de Manhattan, en Nueva York, constituye otra prueba de que los termómetros marcan temperaturas más altas.
Los especialistas sostienen que las transformaciones del clima son más patentes en los polos. El desprendimiento de grandes témpanos tiene como consecuencia que las inmensas plataformas heladas no puedan recuperarse durante el invierno.
El Ártico pierde enormes trozos de hielo a una velocidad dramática. Por ejemplo, la plataforma de hielo Markham, de una superficie de 50 km2, una de las cinco del Ártico canadiense, se desprendió a inicios de agosto de la costa de la isla de Ellesmere y está actualmente a la deriva en el Océano Ártico.
La Serson, por su parte, perdió dos bloques, y quedó cercenada en 60 por ciento, equivalente a un área de 122 kilómetros cuadrados. En julio, de la Ward Hunt se desprendieron dos grandes fragmentos de hielo, y después 22 kilómetros cuadrados adicionales.
Esas transformaciones irreversibles son una muestra de la rapidez con que ocurren los cambios en esa parte del globo, con serias consecuencias para el hombre, la flora y la fauna marina y también terrestre.