domingo, 3 de agosto de 2008

Sistema Público Nacional de Salud (SPNS)

El SPNS
Freddy J. Melo
freddyjmelo@yahoo.es
Dos decretos presidenciales, el primero en enero y el segundo en julio del año en curso, enmarcan el lanzamiento del Sistema Público Nacional de Salud (SPNS), la formidable construcción en perspectiva y desarrollo que con ese nombre se asienta en el artículo 84 de nuestra Constitución, pero cuyo despliegue toca el conjunto de los derechos sociales y de las familias, capítulo V de la carta magna, y en especial el tramo comprendido entre el artículo 83, que declara la salud como derecho social fundamental y proclama la obligación del Estado a garantizarla y generar las políticas y recursos conducentes a ello, y el 86, que consagra el derecho universal e integral a la seguridad social. Una construcción que va mucho más allá del mejor dispositivo de atención a los descalabros de salud, aunque la implementación de uno así se incluye por supuesto como meta, y aun de la ausencia de enfermedad, que desde luego es un desiderátum fundamental, pues su objetivo estratégico es el de avanzar en dirección de la mejor calidad de vida para todos y cada uno de los miembros de la sociedad. Ello significa, nada menos, meternos en el segmento irreversible del camino hacia la mayor suma de felicidad posible, que es el nombre bolivariano del socialismo.
El SPNS envuelve la totalidad de principios y características pautados en las disposiciones constitucionales pertinentes: gratuidad, universalidad, integralidad, equidad, integración social, solidaridad, intersectorialidad, descentralización, participación, eficiencia y unicidad. La articulación orgánica de todo eso no puede menos que producir uno de los instrumentos más contundentes para abatir la pobreza y redistribuir la riqueza, en busca de trasponer las barreras clasistas y caminar hacia la igualdad social. Lo cual a su vez implica: partir del reconocimiento de las desigualdades de todo tipo y trazar políticas generadoras de equidad que, al poner el acento en los sectores menos favorecidos, los tradicionalmente excluidos y explotados, vayan rompiendo progresivamente las distancias; concebir los servicios médicos como un aspecto necesario e importantísimo pero parcial de la calidad de vida; asegurar la igualdad cualitativa de las prestaciones para todos y en todas partes; entrelazar al sistema, en términos operacionales precisos y bajo control estatal y ciudadano, los servicios médicos privados, pues la condición de bien público de la salud subordina cualquier otro interés; ir a la base de los problemas, a la realidad concreta, y proponer, discutir y recoger del pueblo sabiduría, insumos, manos y voluntad para la acción; transformar los ambientes y las condiciones sociales.
Dos elementos saltan a la vista como condicionantes de este logro: la respuesta transectorial, por lo complejo y abarcante del objetivo estratégico, y la participación popular como red irrigadora de la base material social del sistema, participación que debe ser, al mismo tiempo, organizada e independiente, autónoma, centrada en el ejercicio del poder de las comunidades y estimuladora de su potencial autotransformador hacia la utopía conquistable de una mujer y un hombre nuevos. Esto exige la concepción de un Estado que, simultáneamente, dirige y trabaja hacia la autodirección o autogobierno de la sociedad, demanda esencial del socialismo.
El Decreto Presidencial de enero, inserto en esta visión, creó el Comité Gestor Interministerial (CGI) para construir el Sistema, con un Plan basado en contenidos y desafíos operacionales a desarrollar en un lapso de tres años (2008-2010), y, considerando las experiencias del Sistema Metropolitano de Salud, que ha producido, a partir del planteo constitucional, algunos logros importantes merecedores de seguimiento consecuente, otorgó a éste el carácter de Piloto.
Abordo un tema en el que soy quizá más ignorante de lo que es normalmente tolerable en un opinador, pero en el cual tengo interés como el que más en cuanto ciudadano y hombre de convicciones revolucionarias. Por ello me estoy nutriendo, y continuaré.