sábado, 9 de agosto de 2008

Hace 99 años muere el insigne poeta venezolano Francisco Lazo Martí

Francisco Lazo Martí
(Calabozo, 1869 - Maiquetía, 1909

En 1909, hace 99 años, muere en Maiquetía, estado Vargas, Francisco Lazo Martí, famoso poeta nativista venezolano, autor de numerosas composiciones que reflejan intensamente la vida y la naturaleza venezolana. Lazo Martí nos dejó su Silva Criolla donde logro vigorosas y bellas imágenes y descripciones. Era un poeta fino y clásico y como tal lo recordaremos siempre todos aquellos quienes, al ver las sabanas, los esteros, las garzas y las inmensidades donde al fin se unen el cielo y tierra, amamos el paisaje y su sublime y sencilla hermosura.
Está considerado como uno de los grandes poetas de su patria, por su extensa composición Silva criolla (1901), culminación poética de la corriente indigenista. En la Silva criolla, Lazo Martí propone una vuelta a los orígenes agrestes del hombre, huyendo de la vida urbana y las costumbres perniciosas que ésta acarrea.
Sujeto a una férrea disciplina en su proceso de elaboración (hay noticia de cinco versiones diferentes, todas ellas debidas a Lazo Martí), este largo poema recoge algunos tópicos literarios antiguos y universales; su originalidad, dentro de la más pura tradición de la literatura indigenista, radica en adaptar estos lugares al ámbito socio-cultural de la llanura, sabana o pradera venezolana, en donde el autor cree que se puede encontrar el amor de una mujer sencilla y la paz entre los seres humanos.
Para escribir esta Silva criolla, Lazo Martí se sirvió de algunos ingredientes tomados de la prosa costumbrista y combinó otros elementos del romanticismo trágico con el ensueño y la evocación de su comarca natal.
Lazo Martí, además de poeta, fue médico, profesión que ejerció entre los pueblos de los llanos centrales,
San Fernando de Apure, Puerto Nutrias, Zaraza, El Sombrero y su ciudad natal, Calabozo.
Fue fundador del periódico El Legalista (1892), a través del cual apoyó la Revolución Legalista e Joaquín Crespo, y colaborador de El Cojo Ilustrado. Su poesía, más que regionalista, es nativista, y convierte, según la critica literaria, o local en un valor histórico y universal.
En el Panteón Nacional Frente al mar Caribe, en Maiquetía, como si fuera un llano azul de infinitos horizontes, como las pampas de sus inspiraciones, entregó el poeta, el médico, el luchador social, sus últimos mensajes en las cartas que enviara a su paisano y compañero bardo Alfredo Arvelo La Riva, preso en la tenebrosa Rotunda, empinándose sobre la hemiplejia que menguaba sus fuerzas.
Hoy reposa en el panteón de los inmortales de la patria junto a sus colegas; Rafael Rangel y Carlos Arvelo, vecinos en su sueño eterno del insigne poeta José Antonio Pérez Bonalde.