martes, 2 de diciembre de 2008

El Presidente de USA James Monroe proclama su doctrina: “América para los norteamericanos”

LA DOCTRINA MONROE AMERICA PARA LOS AMERICANOS
El Presidente de USA James Monroe proclama su doctrina: “América para los norteamericanos”
Su célebre discurso en el Congreso será conocido como “la doctrina Monroe” y se sintetizará así: “América para los americanos”. Muchos historiadores interpretan que lo que el mandatario quiso decir fue “América para los norteamericanos”.
Su doctrina asegura que los anglosajones y sus descendientes están predestinados a imponerse en toda América y hacerse responsables de sus recursos (tierras, aguas, ganados, minerales), justificando el desplazamiento o exterminio de cualquier pueblo nativo que se resista al “inevitable curso de la Historia”.
La historia continúa hasta nuestros días, con la injerencia de Estados Unidos en la política interior de Cuba y de la Venezuela Bolivariana. Debemos adquirir conciencia revolucionaria y conocimientos históricos, para comprender cuan nefasta puede resultar para el continente, la aplicación por parte de EEUU de esta doctrina fascista. Solo así podremos hacer frente a las pretensiones del imperio norteamericano.
Fabricio Ojeda dice: “Venezuela lucha hoy contra el yugo norteamericano, como lo hizo ayer contra el coloniaje español; como lo hicieron los norteamericanos contra la dominación inglesa y los brasileños contra el imperio portugués.
Hay gente todavía apegada a las teorías del fatalismo geográfico que creen el mundo en la época de la Doctrina Monroe, cuya síntesis de «América para los Americanos» constituía el reflejo de una situación completamente distinta, en la cual nuestro continente tenía que protegerse contra la expansión imperialista europea; en un mundo de grandes distancias y con rudimentarios medios de comunicación.

Esta circunstancia, totalmente superada por los cambios ocurridos como consecuencia de la ubicación del enemigo común en nuestro propio continente; del progreso de la ciencia y la técnica que prácticamente ha eliminado las distancias; del dominio por el hombre, de armas intercontinentales que funcionan a control remoto, con un alto poder de destrucción; y el fortalecimiento del campo de los países liberados y socialistas con una población que supera las dos terceras partes de la humanidad, coloca a dicha gente en un mundo incierto, de espaldas a la realidad; dentro de una concepción política equivocada que sólo contribuye a apuntalar la dominación colonial y su secuela de subdesarrollo, explotación y miseria”