miércoles, 29 de octubre de 2008

Satélite Simón Bolívar impulsará proyecto educativo Cyber Robinson

El proyecto educativo que adelanta la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez (UNESR), denominado Cyber Robinson, utilizará el satélite Simón Bolívar y la fibra óptica nacional “para poner la educación en el techo y ventanas de todos los venezolanos”, informó este martes el rector de esta casa de estudios, Manuel Mariña.
“Cyber Robinson es la plataforma tecnológica comunicacional del siglo XXI, que permitirá hablar de una universidad para cada uno de los venezolanos y venezolanas”, explicó.
Durante el acto protocolar realizado en el Panteón Nacional con motivo de celebrarse el 227 aniversario del natalicio del maestro Simón Rodríguez, el funcionario recordó que este proyecto educativo forma parte de los programas que adelanta esta universidad como el proyecto Simón de los Pueblos.
Lanzamiento este miércoles
El Satélite Simón Bolívar: Adecuado tecnológicamente para asistir al más débil
Está basado en el sistema DFH-4 chino, en el cual también se basa el satélite NigComSat de Nigeria y el Paksat 1R de Paquistán. Con una pequeña antena parabólica que se asemeja a las de Directv se podrá captar su señal sin necesidad de una costosa estación receptora, razón por la cual será muy útil para llevar videos, audio e información a escuelas, centros de salud y misiones sociales en puntos remotos del país.
Millones de venezolanos se mantienen en expectativa, ante el lanzamiento este miércoles del satélite Simón Bolívar, conocido internacionalmente con las siglas Venesat-1.
El satélite tiene como misión principal el asistir al desarrollo social, cultural y educativo del país, pudiendo ser utilizado en aquellas regiones desasistidas, donde las comunicaciones por cable y fibra óptica aún no se han desarrollado. Las autoridades venezolanas han explicado que es un "satélite socialista", y las misiones que benefician a los más desasistidos tendrán prioridad.
El satélite será lanzado desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, ubicado en el suroeste de China, a bordo de un cohete Larga Marcha 3B. El satélite tendrá un tiempo de vida de quince años y fue construido por la Academia China de Tecnología Espacial, que además formó a numerosos ingenieros y profesionales venezolanos para el manejo del satélite.
Una vez lanzado, el satélite tardará entre cinco y diez días en llegar a su órbita final, a 36.500 kilómetros de altura. El satélite tarda exactamente 24 horas en dar una vuelta al planeta. Como la Tierra también tarda 24 horas en girar sobre su eje, el satélite -si pudiéramos verlo- parecerá estar inmóvil en el cielo, lo que nos permitiría apuntar una antena parabólica especial hacia él y captar su señal, tal y como se hace con las conocidas antenitas de DirecTV. Eso es lo que se conoce como un satélite geoestacionario.
Una vez esté en órbita y haya desplegado sus paneles solares, comenzarán las "Pruebas de Certificación en Órbita", un proceso que dura entre uno y dos meses, donde se harán diferentes pruebas al satélite y sus componentes. Aproximadamente el 20 de diciembre de este mismo año, el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología entregará a Cantv los servicios del satélite, pues será esa institución la que administrará el uso del artefacto. Durante las primeras semanas del año 2009 se podrá prestar servicios a terceros, principalmente entes del Estado que requieran del mismo para las misiones sociales o para propósitos de comunicaciones.
Basado en el DFH-4 Bus chino
El Venesat-1 está basado en el sistema DFH-4 Bus (DongFangHong-4), que es la plataforma de satélites chinos de tercera generación, la más moderna del gigante asiático. Posee transmisores de alto poder y un sistema de transmisión directa (DBS o direct broadcasting system), que puede transmitir datos a los usuarios sin necesidad de una estación de retransmisión en tierra firme.
¿No nos entendió? Digamos que es algo parecido al satélite de la empresa DirecTV, cuya señal puede captarse con una pequeña antena parabólica de 45 centímetros, de bajo costo, sin necesidad de grandes y costosísimas estaciones receptoras. El interés del gobierno venezolano es obvio: es posible colocarle a una pequeña escuela bolivariana en el estado Amazonas una antena como éstas, y darle así acceso a la gran variedad de servicios del satélite.
Los satélites DFH-4 estándar pesan unos 5.100 kilogramos y se estabiliza en sus tres ejes. La serie está equipada con 22 transponders de banda Ku (cuatro a 54 Mhz y dieciocho a 36 MHz), tres antenas receptoras y dos antenas de transmisión, pudiendo soportar la transmisión de 150 a 200 programas de televisión simultáneos a personas en tierra que tengan una antena parabólica de 45 centímetros. Posee además dos paneles solares de seis metros cada uno.
Seguridad
El satélite tiene capacidad para soportar interferencias de elementos hostiles, así como "jamming" (interferencias hechas a propósito para intentar sabotear el satélite).
Aclaramos, sin embargo, que las especificaciones antes mencionadas no necesariamente se corresponden a las de Venesat-1; muchas de sus características se han mantenido en absoluta reserva y ni siquiera ha sido posible para Yvke Mundial obtener fotos de su ensamblaje o construcción. Las razones son obvias y comprensibles: temor tanto de China como de Venezuela a sabotajes por parte de terceros países, muy interesados en que la misión fracase.
Puede usarse con propósitos militares, si hiciera falta
Nuestras fuentes explican que, si bien el satélite es para usos civiles y pacíficos (como lo ha garantizado el gobierno bolivariano), también puede usarse con propósitos militares, para distribuir información a todos los niveles de batalla en un campo de guerra. El satélite puede transmitir datos (mapas, imágenes e información del enemigo) bajo demanda a pequeñas unidades militares, con el fin de enviarles órdenes e información situacional de forma encriptada.
Sin embargo, por ser un satélite geoestacionario que orbita a 36.500 kilómetros de altura, es imposible utilizarlo como satélite espía para obtener fotos del terreno o de enemigos potenciales. Para ello se usan satélites de órbita baja, que funcionan a menos de mil kilómetros de altura y poseen sofisticadas cámaras de alta resolución.