jueves, 17 de septiembre de 2009

Especulación Salvaje

Especulación salvaje
Venezuela se ha convertido en el mejor país del mundo para los comerciantes.
Podríamos decir que ha sido por muchos años y sigue siendo un paraíso comercial. Esto es muy fácil de explicar, además es público y notorio: vemos cómo en los supermercados los precios de los productos no regulados se incrementan cada 15 días, y a lo mejor me quedo corta, sin que haya el menor control; más triste aún, sin la menor queja o reclamo, pareciera que hasta somos complacientes con esa cruel realidad.
Podría enumerar una larguísima lista de esos productos, pero voy a mencionar sólo el renglón de higiene personal y limpieza, el cual no está identificado como "de primera necesidad" para que aplique alguna regulación sobre ellos. Sin embargo, díganme ¿cómo podríamos llamarlos? Yo los llamaría de extrema necesidad. Obviamente, la mayoría de esos productos son importados, algunos de ellos comprados con dólares Cadivi, otros quizás no, pero de igual manera no hay diferencia entre el valor de venta al consumidor; con dólares regulados o paralelos, estoy segura de que estrangulan al cliente impunemente, cual caníbales devorando su presa.
Vemos las campañas intermitentes y monotemáticas del Indepabis; muy buena por cierto la de los concesionarios de venta de vehículos, no se ha escuchado más al respecto, y a fin de cuentas no son campañas que repercutan marcadamente en la mayoría del pueblo, que no es precisamente de clase media, al que medio le gustó la medida y que medio le llega a importar si tratan de conquistarlo o no, tratando de parafrasear al poeta Mario Benedetti.
Hasta cuándo seremos capaces de resistir, no habrá incrementos de sueldos, bonificaciones, utilidades, anticipos, etc., que logren subsanar ese flagelo. Quisiera ser optimista y creer que los entes del Estado todavía están a tiempo de parar o controlar esto.
No hay tiempo que perder, activen los batallones del Indepabis y salgan a recorrer los supermercados, levanten esa bandera y conquístennos a todos y todas.
EVELIN CADENAS