domingo, 19 de julio de 2009

Redistribución del espectro por Enrique de Armas

REDISTRIBUCIÓN DEL ESPECTRO
Enrique De Armas
La brutal desproporción 20 - 80, en medios de difusión masiva de mensajes ha impedido que la contundencia del planteamiento revolucionario arrase el pobre discurso opositor
En un bumerán histórico contra quienes, dentro de las más corruptas prácticas cuarto republicanas, se repartieron el 80 % del espectro radioeléctrico venezolano, pudieran convertirse las declaraciones recientemente dadas por el ministro Diosdado Cabello: ¡Casi nada! La mitad prácticamente de las frecuencias, entre radiofónicas y televisivas, otorgadas en concesión por entonces a unas pocas familias y grupos privilegiados, hoy se hallan en situación de completa ilegalidad, por lo que serán revocadas y entregadas al pueblo.
En la batalla de las ideas que la Revolución Bolivariana libra contra la manipulación mediática, la brutal desproporción 20-80, en medios de difusión masiva de mensajes ha impedido que la contundencia del planteamiento revolucionario arrase el pobre discurso opositor y las muy hábilmente montadas campañas de mentiras mediáticas que ejecuta la oligarquía venezolana, en sumisa alianza con la extrema derecha imperial. Por lo tanto, la medida anunciada pudiera resultar de una importancia estratégica similar a la iniciativa que hace 191 años tomara nuestro padre Libertador, al impulsar como decisivo catalizador de la gesta emancipadora al Correo del Orinoco.
Hoy, 285 frecuencias de gran alcance y penetración a escala nacional, cuyas concesiones revocadas fuesen cedidas al pueblo, significarían un extraordinario paso en el camino hacia la construcción del poder popular comunicacional y una decisiva medida para la consolidación del proceso bolivariano. Todo dependerá de la consecuencia y determinación de los revolucionarios con responsabilidades de Gobierno, pero, sobre todo, de la acción que cada uno de los movimientos comunicacionales comprometidos con el proceso de transformaciones en marcha emprenda, para que (con asistencia de los colectivos dispuestos para la formación y capacitación en el área de la comunicación) se proceda a una planificada reasignación de las frecuencias revocadas, entre las organizaciones sociales de base de los movimientos populares.