domingo, 29 de junio de 2008

Hoy se conmemora la muerte de Jose Gregorio Hernandez "El Médico de los Pobres"

Iglesia y devotos están a la espera del milagro comprobable
Hoy se conmemoran 89 años de la muerte de José Gregorio Hernández
DELIA MENESESEL UNIVERSAL
Para sus fieles devotos, el venerable José Gregorio Hernández ya es santo, aun sin ostentar el título oficial del Vaticano.
"La fe en él es grandísima", asevera Elvia Rojas, quien se hizo devota del médico trujillano en 1968 gracias al testimonio de una compañera de trabajo, Josefina Urdaneta, cuya sobrina, encomendada con fervor a Hernández, se curó de una leucemia ante la reacción perpleja de los médicos, que ya la habían desahuciado, y que no encontraron explicación científica para su curación.
Hoy se cumplen 89 años de la muerte del médico, docente e investigador y en la iglesia de Candelaria, donde reposan sus restos, se congregarán, como ya es habitual, sus devotos en acción de gracias por los favores recibidos.
Para el sacerdote Eduardo Goncalves, quien fue vicario de este templo, es la devoción a José Gregorio Hernández lo que hace de esta iglesia un centro de culto y peregrinación significativa y una de las más importantes de la Arquidiócesis de Caracas, por la presencia constante de feligreses que veneran al llamado Médico de los Pobres.
A través de un comunicado, del Arzobispado de Caracas, el cardenal Jorge Urosa Savino invitó a los feligreses a intensificar sus oraciones "para rogar por la pronta beatificación de nuestro querido José Gregorio Hernández, al celebrarse el 89º aniversario de su partida física". Dada su fama de santidad, el Arzobispado de Caracas inició su causa de beatificación y canonización en 1948. El 16 de enero de 1986, el papa Juan Pablo II declaró sus virtudes heroicas, otorgándole el título de Venerable.
Pero su tan deseada beatificación todavía espera por la introducción de un milagro comprobable, el que la Santa Sede exige para elevarlo a los altares. de la Iglesia.
"En el caso de José Gregorio no se ha presentado un caso que cumpla con los requerimientos del Vaticano". Esto es, según Goncalves, un milagro donde se tenga registro de la enfermedad y donde se compruebe que la curación se produjo solamente por la intervención Divina y no por la humana (tratamientos, quimioterapias, etc).
"Más allá de otros factores como que el Venerable sea usado por brujos o santeros, la verdadera razón por la cual aún no es beato es la ausencia de un caso sustentable", afirma Goncalves.
Zoraida Beltrán, quien vende artículos religiosos a las afueras de la iglesia de Candelaria, constata que la fe y devoción hacia Hernández traspasa las fronteras venezolanas. "Los feligreses se llevan su estampa e imagen a países de Centroamérica y otros que viajan a Estados Unidos, Italia o Portugal también lo obsequian a sus familiares", dice Beltrán para quien Hernández ya es un santo, que aún no han oficializado.