sábado, 14 de junio de 2008

El expanzoo puede ser tapiado


Temen ser tapiados en zoo debido a obra civil cercana

Propietario de Expanzoo cree que si llueve puede haber un deslave en el lugar

El ruido de la lluvia revuelve malos recuerdos en la memoria de Omar Nucete, dueño del parque Expanzoo, y sus empleados.
Debido a los movimientos de tierra de la vecina construcción Loma Linda, hace cuatro años la fuerza del agua arrastró arena y se tapiaron 10 vehículos de visitantes en el parque, ubicado en la zona rural de El Hatillo.
En aquel momento, los urbanizadores se encargaron de indemnizar a los dueños de los automóviles. Ahora Nucete denuncia que el peligro es superior y estima que si llueve más de dos horas seguidas existe la posibilidad de que animales, el personal y los usuarios del zoológico, sufran las consecuencias de la inestabilidad del terreno.
"Acudí al Ministerio del Ambiente, la Alcaldía de El Hatillo y la Fiscalía, pero no he recibido respuesta. También intenté conversar con los urbanizadores, pero no ha sido posible. Deben construir un muro de contención; de lo contrario, puede haber una tragedia", dijo.
Nucete se comunicó con la dirección de urbanismo del Ayuntamiento y con el concejal Héctor Catalán para comentar su preocupación y exigir acciones.
"Los responsabilicé por cualquier cosa que pase aquí. Las autoridades no deben ignorar las solicitudes de los vecinos, además hay un daño ambiental en el lugar, mucha deforestación y faltas a la permisología", señaló el dueño del zoo.
Daniel García, médico veterinario del parque, reside en una casa dispuesta en el zoo y presencia el constate movimiento de materiales.
"Antes de que empezara a llover bajaron algunas piedras. La constructora dispuso una reja que no sostiene nada de lo que se desplaza desde arriba hacia el parque. En la frontera de los terrenos queda la naciente de una quebrada, el cauce natural del agua es en línea recta hacia el parque. Sin un muro fuerte, puede pasar de todo", declaró García.
El Expanzoo es un zoológico de contacto construido en el año 2000 para que personas con discapacidad intercambien con las especies y hagan terapia.
En el parque, que mide 8 hectáreas, viven 350 animales de diversas especies que incluyen cebras, alpacas, avestruces, patos, canguros, monos y caballos.
Funciona además una escuela para niños especiales y 50% de los obreros son personas con alguna discapacidad.
Cada fin de semana visitan el lugar por lo menos 3 mil personas y en la temporada vacacional acuden campamentos que viajan desde todo el país.

No fue posible comunicarse con los representantes de la constructora para conocer si, en efecto, se levantará una pared.