jueves, 5 de julio de 2012

Apuntes para soldados de la información

Apuntes para soldados de la información

Miguel Antonio Guevara

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Es tan agitada la dinámica social global y sus acontecimientos que terminamos cercados por cada evento sin la oportunidad de profundizar lo suficiente en cada uno de ellos; entonces las cuartillas que se escriben, todas las reflexiones, encuentros y debates quedan cortos. Es una sociedad de la información, información transfigurada por la inmediatez y el bombardeo permanente de los medios de comunicación. Es impresionante el papel que ha desarrollado el gobierno bolivariano en materia de comunicación, consciente del papel que han tenido los medios privados -nacionales e internacionales- para conducir los intereses de la burguesía y todos sus aliados; gran acierto procurar el nacimiento de las radios comunitarias, la creación de nuevos canales, además de mecanismos para regular contenidos, el cierre de rctv -justo y necesario-, Telesur como alternativa a la guerra sucia internacional.

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Hace rato hacemos énfasis, reflexionamos, panas de los movimientos culturales, jóvenes escritores y escritoras, estudiantes universitarios, músicos, patineteros, grafiteros y sobre todo aquellos a quienes por lo general señalan por pensar distinto, conversamos largo y tendido la necesidad de hacernos de los medios como herramientas para la lucha política, puesto que el escenario de la nueva guerra global -4ta generación le llaman- son los medios, y sobre todo, la información tergiversada como arma que alcanza grandes proporciones.

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Ningún joven puede obviar su responsabilidad de accionar para la transformación de nuestra sociedad, en ninguna de sus formas, es decir, grupal, individual, de forma independiente y también con apoyo de las instituciones, anhelando -por supuesto- una ciudad, un país, un mundo mejor. Por supuesto que es importante usar este espacio para debatir y reflexionar el tema más importante de nuestro presente, de nuestra realidad histórica, pero si dejamos todo el espacio para hablar solamente de nuestra meta, de nuestra misión -7 de octubre-, olvidamos considerar nuestras mayores plataformas de lucha. Los últimos días han sido profundamente agitados, Paraguay, Bolivia, Siria, Irán, Mercosur, nos suenan bastante, en la punta de la lengua mucho que decir, también se escuchan Libia, Zelaya, Irak, y aunque se trata de nombres que se escucharon en días más lejanos hay mucho por decir. Se insiste entonces en la reflexión de tanta información, olvidar es una palabra que no cabe en nuestro diccionario.

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Con liceístas de una comunidad rural del municipio Sosa llamada Caño el Clavo, en el Instituto Museo de las Culturas del Llano, hablábamos del periódico escolar, del Correo del Orinoco fundado por nuestro Libertador, de cómo el analfabetismo no era una limitación para estar informado, pues se reunían y alguien leía en voz alta para que todos estuviesen al día de lo que sucedía en el frente, y también para concientizar el porqué de unirse a la lucha independentista. Hoy en día todos leen y escriben, pero leen y escriben poco, así como pocos se acercan a la información correcta. Y si, tenemos muchísimos medios para comunicar la realidad, vaya un ejemplo: radios comunitarias. Pero la pregunta es ¿si hay suficientes personas escuchándolas? ¿Qué estamos haciendo para que sean escuchadas? Comunicarle a las instituciones, a nuestros gobernadores y alcaldes que visiten nuestras radios, que los medios privados se enlacen a ellas -y no al revés-, y así puedan alcanzar mayor aceptación social, tomando el puesto que el comunicador alternativo se merece. Porque en esta batalla comunicacional atiende esa frase del filósofo Fernando Buen Abad: “toda persona es un medio de comunicación”; y como esto es una guerra –mediática-, entiéndase que todos nosotros, ciudadanos, somos soldados de la información